Miércoles, 12 de diciembre de 201201:00 |

“Sería injusto no ser agradecido con lo que me ofreció la vida”

El cantante español, Julio Iglesias, se presentará hoy a las 21.30 en Metropolitano donde brindará un show que recorrerá su último disco “1 Grandes éxitos” y celebrará sus 45 años de carrera.

UNA LEYENDA. Iglesias en un show en Rosario en 2007. Hoy presentará su disco “1 Grandes Clásicos”.

Luciana Boglioli / La Capital – lboglioli@lacapital.com.ar

Es el cantante hispano con más éxito comercial en la historia de la música, con más de 300 millones de discos vendidos, 80 álbumes editados en todo el mundo. Cantó frente a las Pirámides de Egipto como invitado del Presidente Anwar el-Sadat. Actuó junto a Plácido Domingo, Frank Sinatra, Stevie Wonder. Julio Iglesias recibe el Primer y único premio “Disco de Diamantes” nunca dado a un cantante por el Libro Guinness de los Récords por vender más discos, 100 millones de copias, en más idiomas que ningún otro artista musical en la historia (castellano, alemán, japonés, inglés, italiano, portugués, francés, tagalo). “¡¿Cómo está Rosario?!”, consulta apenas atiende a Escenario desde su hotel en Buenos Aires, un día después de su primer show en el Gran Rex. Y las preguntas se mantendrán presentes en toda la entrevista, pues delatan la personalidad de Iglesias: intrépido, curioso y por sobre todo, seductor. Habla con seriedad, pero con una picardía subyacente e inquietante que se terminará de confirmar al final de la entrevista, cuando se le consulta acerca de sus proyectos a corto plazo: “Cenar contigo y beber unas copas de vino”.

El cantante español se presentará hoy a las 21.30 en Metropolitano donde brindará un show que recorrerá su último disco “1 Grandes éxitos” y celebrará sus 45 años de carrera. Antes, en una charla exclusiva cuenta todo acerca de la estrecha relación con sus hijos, su plan para convencer a Messi de jugar en el Real Madrid y su pasión por el vino y las mujeres. Con ustedes, Julio Iglesias, el galán español.

—¿Cómo va a ser tu show?

—Yo siempre toco lo que la gente quiere escuchar. Va a ser un concierto de muchas pasiones, la gente se va a divertir. Es muy parecido al concierto del Gran Rex. Voy a cantar hasta que la gente diga: “Vete de aquí”. Va a durar 16 horas y medias.

—¿Qué balance hacés de 45 años de trayectoria?

—Es muy complicado hacer balances de mi vida, han sido tantísimos momentos… pero son muchos más los momentos que quedan por vivir que los que se fueron. La oportunidad que me da la vida de seguir cantando después de 45 años es casi única en la vida de los artistas. Para mí cantar es vital.

—Estás en el Guiness de los Récords y hasta tenés tu propia avenida en Marbella, “Avenida Julio Iglesias”…

—Todo eso no vale nada. Sólo estoy feliz de cantar en una tierra tan bella como Rosario, donde canté por primera vez hace 40 años.

—¿A pesar de todo lo que lograste, mantenés siempre los pies en la tierra?

—Por supuesto, sería injusto no ser agradecido con lo que me brindó la vida, ¿cómo voy a vivir en una nube? Los artistas que perduran muchas generaciones son gente de tierra, no de nubes.

—En el Gran Rex contaste que uno de los motivos por los que más admirás el tango es porque fuiste concebido mientras tus padres escuchaban uno.

—Dije eso porque estaba en Argentina, en México digo que estaban escuchando un bolero (risas). Mis padres eran tangueros, empezaban escuchándolo en forma vertical y terminaban de manera horizontal.

—Vos tuviste ocho hijos, ¿también escuchabas muchos tangos?

—No, directamente contra la pared (risas).

—¿Cómo es la relación con tus hijos?

—Con los mayores corta porque siempre están en distintos sitios, son chiquillos voladores. Con mi hija Chábeli me hablo un poco más. Con Enrique muy poca porque viaja más que yo. Y con Julio Jr. un poco más, pero se casó hace quince días y desde entonces no he hablado, debe estar metido en la cama todo el día en una luna de miel constante. Y los pequeñitos son mis amores nuevos, son chavales sanos y guapos.

—¿Creés en el amor?

—Yo he sido un golfo total y lo sigo siendo. Pero no soy ningún golfo arrepentido. Yo no voy a la iglesia a decir “me arrepiento, me arrepiento”. A mí, Dios, siempre me perdona en ese mismo momento. Tengo la suerte de ser muy agradecido, y la gente agradecida y generosa no está en pecado.

—¿Realmente estuviste con tantas mujeres como piensa el imaginario popular?

—Habría muerto, mi niña. Jamás podré destruir esa leyenda, ¡ojalá hubiese sido verdad! (ríe). He aprendido mucho más de las mujeres que de los hombres. Las mujeres me han ayudado a ser mejor. He tenido ocho hijos y he estado en todos los partos y esas son marcas de por vida.

—Se sabe, que una de tus pasiones son los vinos…

—Acostumbro a comprar los que tienen diez años desde la vendimia, te voy a invitar uno de esos. ¡Peligrosos son! Porque te produce un efecto en el cerebro que piensas que estás enamorada y al día siguiente te arrepientes. (risas). Y siempre debe ser vino tinto, el blanco es muy pasajero.

—Seguís siendo un seductor…

—Nací con los dientes grandes. La gente pensaba que era muy simpático y sonreía todo el tiempo, pero era que no podía cerrar la boca. Soy un seductor natural. Porque la seducción si es natural es linda, pero cuando no lo es, es maligna.

—¿Escuchás música argentina?

—Sí, desde Charly García, Fito Páez y Sandro hasta Atahualpa y Facundo Cabral. Y si quieres que diga con quién me quedo de todos, es con Gardel. Es como Messi, a quien quiero convencer de que empiece a jugar en el Real Madrid. Yo creo que si le canto dos o tres canciones lo voy a convencer.

—¿Qué te dejaron tus épocas de arquero en el Real Madrid?

—Unas piernas preciosas, un amor profundo por el deporte y disciplina, que me alejó de cualquier adicción. Nado todos los días. Para mis casi 70 años llevo una vida disciplinada.

—¿Cuáles son tus proyectos?

—No perder la pasión. Es la única motivación que va a hacer que la gente se siga acordando de mí. Nadie sin pasión puede sobrevivir.

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