Sábado, 06 de abril de 201301:00

Dos “bichos raros” que se codean con el funk

 

Willy Crook y Gillespi tocan hoy en Willie dixon. Ambos músicos hablan de lo atípica de su propuesta y de su pasado en los redondos y sumo.

 

“Hacemos una gran promiscuidad musical, intentando mantener la ropa puesta” (Willy Crook)

 Por Pedro Squillaci / Escenario

“Ambos somos bichos raros a la hora de definir qué música hacemos”, dice Willy Crook. Y Gillespi, en sintonía, agrega: “Hemos sobrevivido haciendo una música que está en las antípodas de todos estos inventos que aparecen, como el reggaetón, los Montaner y Soledad de Arequito”. Largan lo que tienen adentro a los cuatro vientos, como cuando tocan la trompeta y el saxo. Son tan bichos raros que hasta para posar en la foto de difusión que ilustra esta nota cada uno salió con el instrumento de su compañero. Lo cierto es que el saxofonista Willy Crook y el trompetista Gillespi presentarán hoy, desde las 22, “Live From Rulemánia” en Willie Dixon (Suipacha y Güemes). Previo al show, el guitarrista rosarino Valdi Mónaco tocará, junto a su banda, material de sus discos solistas y covers de rock internacional.

Atrás quedaron los nombres que quedaron estampados en un rugoso documento nacional de identidad. Hace tiempo que Eduardo Pantano es conocido como Willy Crook y que Marcelo Rodríguez es Gillespi. La amistad y las afinidades hacia una manera de sentir la música los fue llevando hacia un camino común. Y también a pisar el mismo escenario.

“Entre los factores que me llevaron a tocar juntos está que hay tantas nuevas prohibiciones para el público: que no se puede fumar, que no se puede bailar o que es una penitencia ir a ver un espectáculo; que entonces me pareció elegante dar dos números por el precio de uno”, arranca Crook. “Además, musicalmente somos absolutamente compatibles, ambos somos bichos raros a la hora de definir qué música hacemos, es una música que se llama «lo que yo quiera», y personalmente es un amigazo, lo quiero mucho a Marcelo (Rodríguez)”, dijo sobre su coequiper.

Gillespi se ríe cuando se le pregunta por qué llamaron “Rulemánia república privada” al disco y DVD en vivo, y también al show de hoy. “Rulemánia es una construcción de Willy, una de sus cosas media entre infantiles y bizarras. El tiene la creencia de que nuestro país debería llamarse Rulemánia, porque dice que en la Argentina somos como el rulemán, mitad bolitas y mitad grasa”, indicó.

Lejos de entrar en un tono discriminatorio, destacó: “Todo tiene que ver con chistes que hacemos nosotros y con la música que elegimos hacer, que tiene una cosa de la influencia de música negra, afro, soul, funk”.

Y agregó: “Hace desde los 80 que venimos con esta historia, creyendo y batallando, y nunca es apreciada por la gente de acá, porque hemos pasado 15 o 20 modas distintas de músicas populares espantosas, desde la invasión de los latinos, los Montaner y Soledad de Arequito”, lanzó sin temer alguna queja de los citados colegas.

“Millones de cosas pasaron en el país desde que empezamos a tocar, y nosotros nos mantenemos ahí. Nuestra brújula musical es esa, nuestro norte es este, y hemos sobrevivido haciendo una música que está en las antípodas de todos estos inventos que aparecen”, dijo Gillespi.

Crook puede decir la cosa más irónica sin que se le mueva un pelo: “Le faltamos el respeto a diversos estilos sin el menor escrúpulo y con total éxito… por lo de la falta de respeto quiero decir (risas). Y también hay una especie de filosofía que yo mantengo a la hora de elegir a los integrantes de la banda, si no goza abajo del escenario arriba no puede pasar nada, esa es mi teoría”.

Con respecto al contenido y a la estética del disco en vivo dijo, fiel a su herencia ricotera, que son “noticias de ayer”. Y explicó: “Es que ese show es uno de los primeros que hicimos juntos, todavía no nos conocíamos mucho. Ahora hay un nivel de insolencia musical, de meterse en los temas de otro y todo eso, que es muy benéfico para el público, que creo que le gusta ver al artista en la cuerda floja y sin red”.

El show de esta noche en el Dixon fue adelantado con estas palabras por Crook: “El espectáculo es él (Gillespi) abriendo, yo en el medio, y después los acontecimientos se precipitan y hacemos una gran promiscuidad musical, intentando mantener la ropa puesta”.

La banda de Crook, The Royal We, está integrada por Carlos “Patán” Vidal, en piano; Nacho Porqueres, en bajo; Ryan Anderson, en guitarra y Timoty Cid, en batería. La agrupación que acompaña a Gillespi la forman el mismo “Patán” Vidal en el piano; Paul Dourge, en bajo; Ariel Ferreyrola, en guitarra y Sebastián Peyceré, en batería. Como invitado de lujo, tocará además el crédito rosarino Alejandro Chiabrando en saxo tenor, sobre quien Gillespi destacó: “Es una bestia peluda y tiene una información en la cabeza zarpada a la hora de improvisar”.

Tanto Gillespi como Crook no son de hacer bandera con sus pasados de gloria en el rock argentino. Gillespi tocó con Sumo en la última etapa, aunque no llegó a grabar con ellos debido a la inesperada muerte de Luca Prodan, y Willy grabó los dos primeros discos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: “Gulp” y “Oktubre”, y fue clave en la formación original.

“Este año empecé a revalorizar la obra de Luca, Germán (Daffunchio) y (Diego) Arnedo, pero lo mío fue mucho más efímero. Pero no descarto hacer un encare de Sumo desde el jazz”, dijo Gillespi.

Y Crook remató: “El público pretendía que yo tocara «Ñam fri fruli fali fru» y yo me bajé de la banda porque tenía algo que decir. Prefiero ser capitán de mi botecito y no marinero de un transatlántico, y artísticamente hablando mis finanzas lo demuestran, cuando todo iba para arriba y se empezó a ganar plata, me bajé para sorpresa de todo el mundo, pero es que ya tenía ideas propias”.

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