Clásicos y estrenos en el concierto de Alejandro Sanz

Un show de canciones que atraviesan el tiempo en el reencuentro del músico español con los rosarinos, en el concierto del sábado en Metropolitano, donde ofreció un paseo por temas clásicos y recientes.

 

El español hizo gala de una fluída comunicación con sus fans, quienes respondieron de igual modo. Foto de Sofía Korol.

El español hizo gala de una fluída comunicación con sus fans, quienes respondieron de igual modo. Foto de Sofía Korol.

Por Daniela Barreiro

Será porque el recital del sábado funcionó como un reencuentro entre Alejandro Sanz y sus fans rosarinas o porque el músico español está cumpliendo más de 25 años con la música (22 del primer disco Viviendo deprisa) pero lo cierto es que “el tiempo”, como concepto, traspasó el show en el que no sólo fueron interpretados temas de La música no se toca, el último material del artista español, sino que en tres oportunidades Sanz aseguró irónicamente estrenar canciones compuestas hace 2 o 3 semanas mientras se disponía a tocar clásicos de su repertorio como “Mi soledad y yo” o “El alma al aire”.
Más allá de los recuerdos y la melancolía, Sanz se subió, apenas pasadas las 21.30, al escenario del Salón Metropolitano y demostró que no tiene nada que envidiarle a ese muchachito que estalló en fama a principios de los 90.
Con telas que caían del techo al piso del escenario en las que se proyectaban pirámides, calles, edificios y una silueta de Sanz recorriéndolas, comenzó el show que ya  dejaba ver a la banda en la que el músico español, guitarra en mano, estaba incluido.
Con energía, buen humor y una banda que estuvo a la altura, Sanz se enfrentó “al campo de minas” que tenía delante suyo, tal su descripción del público (en su mayoría femenino) que colmó el Metropolitano y que no paró de gritar y cantar durante las dos horas que duró el recital.
La elegida para abrir fue “Llamando a la mujer acción”, uno de los temas de La música no se toca que está siendo furor en los rankings europeos al igual que “Cómo decir sin andar diciendo” y “Se vende”, todas nuevas composiciones. Pero las rosarinas querían escuchar clásicos y Sanz no tardó en darles el gusto. “Voy a interpretar un pequeño medley de canciones que acabo de componer para ver qué les parece” dijo tras la interpretación de “Desde cuando”, incluido en Paraíso Express en 2009, y a modo de enganchado regaló: “Nuestro amor será leyenda”, “El alma al aire”, que dio nombre a uno de sus discos más exitosos editado en 2000, y “La Habana”.
Tres pantallas gigantes lo rodeaban, una detrás de los músicos en la que durante gran parte del show fueron proyectados videos que hacían referencia a los temas ,y dos en los costados que reproducían lo que estaba pasando en vivo y permitían ver aquello que se perdía desde atrás ya que nadie atinó a tomar asiento ni a bajar las cámaras caseras, que deben haber dotado de buen material a Youtube pero que en ese momento interrumpían la visión en vivo.
Además de las pantallas, el escenario estaba dotado de unos pequeños tubos de leds que caían del techo como estalactitas. Estas daban gran profundidad al escenario e incluso brindaban una sensación similar a la de tres dimensiones a algunas de las imágenes o situaciones que se proyectaban por detrás. Ese fue el caso del segundo enganchado de la noche, que comenzó tras la interpretación del nuevo “Camino de rosas”. Las pantallas mostraban una noche estrellada y Sanz junto al piano (instrumento al que no se sentó en toda la noche) mientras acompañado por sus coristas se dispuso a llevar a cabo la parte más íntima y romántica de la velada. En ese momento sonaron “Enséñame tus manos”, “Para que me quieras”, “Hay un universo de pequeñas cosas” y “Me iré”.
Una de las más coreadas fue “Cuando nadie me ve”, otro de los clásicos de El alma al aire y “Mi soledad y yo”, incluido entre los que anunció como composiciones recientes. Acompañado por los acordes de “Every Little Thing She Does Is Magic”, Michael Ciro, el director de la banda de Sanz, que se destacó por su genial trabajo con la guitarra, presentó la banda en una especie de impasse.
El nuevo “Yo te traigo… 20 años” se mezcló con la interpretación de uno de los temas que más sonó en las radios argentinas, “Corazón partío”, y en un ir y venir en el tiempo el recital entró en su etapa final con el nuevo “No me compares”; el reconocido “No es lo mismo” y el hit “Looking for paradise” que Sanz supo interpretar con Alicia Keys pero que en este caso lo hizo acompañado por la excelente voz de Sara Devine, una de sus coristas.
El show “terminó” de la mano de “La música no se toca”, tema que da nombre a su último disco, aunque el músico de 44 años no se resistió y advirtió que si lo pedían iba a volver. “Me da terrible eso de mentirles así que nos vamos y después volvemos”, dijo antes del primer adiós.
Las canciones elegidas para el bis fueron “Mi marciana”, cuyo videoclip fue lanzado recientemente con muy buena repercusión, y los infaltables “Amiga mía” y “Si fuera ella”, tema tras el que los músicos se mantuvieron sobre el escenario despidiendo a los presentes y disfrutando de los aplausos que atronaron el recinto.

Pasen y vean la prueba

Promediando las 17.30 de la tarde del sábado, Alejandro Sanz se dispuso a llevar a cabo la tradicional prueba de sonido que es costumbre en este tipo de espectáculos. Como algunas de las entradas no eran numeradas había quienes ya se agolpaban en las filas esperando el ingreso que iba a tener lugar algunas horas después. Pero en esa espera las fanáticas de Sanz tuvieron la suerte de que el músico pidiera su ingreso para que lo acompañen en la prueba, así que varias de las asistentes pudieron disfrutar de una velada íntima con el músico español, y lo conocieron de cerca en un encuentro que difícilmente olvidarán.