“Lo profundamente trágico puede ser cómico para  el que lo ve de afuera”

“Lo profundamente trágico puede ser cómico para el que lo ve de afuera”

Con una trayectoria subterránea de más de treinta años, Ernesto Claudio cruzó el umbral de la popularidad a partir de sus personajes en la factoría Pol-Ka. Siempre cercano al teatro, hace un año se sumó al elenco paralelo de “Toc Toc”, que en gira permanente defiende por todo el país el éxito que la comedia tiene desde hace cuatro años en Buenos Aires. “Gran parte del éxito de esta obra es que el público se refleja en uno o varios de los personajes”, cuenta el actor sobre el fenómeno con el que se presentará durante cinco funciones en el Niní Marshall entre hoy y el domingo.

-¿Qué trastorno tiene su personaje?

-Tiene el síndrome de Tourette, por el que no puede dejar de hacer tics nerviosos, y también sufre de coprolalia, que es la tendencia  permanente a insultar. Son bastante tristes, sobre todo el de Tourette, pero está subrayado por el lado del humor, y se aferra a una de las pocas leyes que hay en esto. Lo profundamente trágico puede ser cómico para el que lo ve de afuera, y esto es algo que ocurre desde Chaplin hasta acá.

-¿Usted se refleja en alguno de esos tocs?
-No, tengo obsesiones que entiendo que son más leves, siempre que no se vayan a un extremo. Siempre cuido que los libros miren para el mismo lado, o reviso la llave del gas antes de salir.
-¿Qué expectativas tiene con “Milagros en campaña”, la serie que irá por Canal 9?
-Las mejores, una linda historia con un elenco bárbaro, encabezado por Viviana Saccone y Roberto Carnaghi. Mi personaje es un “periodista estrella” que tiene una injerencia bastante importante en la prensa de los candidatos.
-¿Hay puntas para vincularlo con la actualidad?
-Aunque suene a frase hecha, la realidad supera a la fantasía y uno siempre puede identificar a un personaje con alguien de la realidad. Pero eso corre por la subjetividad de cada persona.
 -Hace unos años que las ficciones nacionales pierden en rating con los enlatados. ¿Qué opinión le merece?
-Son momentos, creo que si llegan cosas de afuera que están bien hechas, no hay problema y las comparaciones son un poquito odiosas. Acá hay gente muy talentosa en todos los ámbitos, y hay una oferta muy variada, pero no sé de números ni por qué le puede convenir a un canal comprar una lata. Después, es el público el que elige ver lo que más le gusta.
-El reconocimiento masivo le llegó con Aroldi, el manager de boxeo medio chanta en “Campeones”. ¿Quedó marcado por ese rol?
-La gente se acuerda mucho. Yo venía trabajando en teatro hacía 14 años, pero en un minuto de una tira exitosa me vio la misma cantidad de gente. Se dio como una identificación con el rol del chanta, incluso mi nuevo personaje va por ese lado… voy a hablarlo con mi psicoanalista.