El astro español inició su gira por Argentina el domingo en Rosario en el salón Metropolitano. Brilló con sus grandes éxitos y enamoró a sus miles de seguidoras.

Luciana Boglioli / Escenario

Carismático, seductor y portador de impronta andaluza, Alejandro Sanz sí que sabe cautivar a su público. El cantante español hizo vibrar Rosario en un concierto signado por sus grandes éxitos, el domingo en el salón Metropolitano, en el marco de su gira mundial “Sirope”. Su entrada fue triunfal: a las 21:15 el artista irrumpió caminando entre la gente, junto a sus músicos y las fans enloquecieron. De jean y saco negro, Sanz fue ovacionado por más de 4 mil personas que colmaron el salón ubicado en el Alto Rosario. “El silencio de los cuervos”, de “Sirope”, el decimoprimer álbum de su discografía, fue la encargada en inaugurar el repertorio de más de quince canciones. “Muchas gracias Rosario”, fueron sus primeras palabras en este concierto que inauguró una seguidilla de shows que realizará en Argentina, hoy en el Orfeo Superdomo de Córdoba y el jueves 3 y el sábado 5 en GEBA, Buenos Aires.

El piano inauguró “Desde cuando”, el primer tema romántico de la noche que prometía dos horas de suspiros. Siguió en la lista “Quisiera ser”, el hit de su álbum más popular “El alma al aire”, editado en el 2000, que tenía entre sus canciones “Una Noche”, con el dúo The Corrs.

La puesta en escena fue una de las estrellas de la velada con una estructura móvil de triángulos de colores que subían y bajaban del techo, acompañada de pantallas leds de última generación y cámaras en vivo que mostraban en vivo y en directo todo lo que sucedía arriba del escenario. Así “La música no se toca” fue uno de los momentos más poéticos cuando el fondo del escenario se transformó en un magno océano, ese mismo que no permite separar al cantante de sus fans eternas.

Con más de 25 millones de discos vendidos en todo el mundo, Sanz es autor de todas sus canciones y es el artista español con mayor número de premios Grammy (19 latinos y 3 americanos). El nivel de excelencia de su concierto así lo demostró, y la calidad de sus canciones eternas hicieron que cada minuto valga la pena. Pasada la mitad del show, el español subió la apuesta y cantó sus éxitos “Amiga mía”, “Mi soledad y yo”, en un dúo muy potente junto a una de sus coristas, e “Y si fuera ella”.

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