Lunes, 07 de marzo de 2016  01:00 | Escenario
Con una puesta en escena impactante, interpretó sus clásicos y temas nuevos en su debut local. Esta noche, la segunda actuación en Metropolitano de la gira “One World Tour”. Mirá las fotos
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Luciana Boglioli / Escenario

Ricky Martin lo hizo de nuevo. El astro puertorriqueño hizo temblar Rosario en el primero de sus shows en la ciudad, anoche en el salón Metropolitano con casi dos horas de hits incesantes en el marco de su gira internacional “One World Tour”. Hoy vuelve a presentarse en Metropolitano a las 21.

A las 21:30 Ricky salió a escena con “Adrenalina”, el hit que canta junto a Jennifer López y Wisin, con una coreografía enérgica que anticipaba lo que sería un show potente. El astro puertorriqueño irrumpió en el escenario de traje azul, camisa blanca y corbata con su sensualidad a flor de piel y dispuesto a todo. A los 5 minutos Ricky ya lucía el segundo de los diez cambios de vestuario que muestra en este show, con un look más decontracté y remera negra de flecos.

“Buenas noches Rosario, ¿cómo están? Son un público maravilloso con una energía adictiva. Vengo a pasarla bien. Quiero que se olviden de todos los problemas y que por un rato seamos libres”, propuso el astro y redobló la apuesta: “Quiero que salgan de aquí transpiradas de tanto bailar”. Porque cuando se habla de un show de Ricky hay que estar preparado para verlo todo: desde la puesta en escena de impacto internacional hasta las coreografías subidas de tono con su troup de 6 bailarines y 9 músicos, que subió la temperatura del auditorio con “Shake your bon bon”. Le siguió el primer lento de la velada, “Tal vez”, que a coro con sus fans, tiñó el ambiente de melancolía.

Sexy y atrevido. Minutos más tarde, Ricky irrumpió en el escenario arriba de un descapotable para cantar “Livin’ la vida loca”, con un despliegue de vestuario, escenografía, luces y pantallas de altísimo nivel artístico. El momento más provocador fue cuando el cantante apareció con una pollera negra y una musculosa para cantar “Dejate llevar” junto a todos sus bailarines en faldas y el torso desnudo, desenfadados, demostrando que es un artista que desafía y se divierte todo el tiempo en el escenario.

Catarata de hits. El amplio repertorio navegó por los primeros discos como “A medio vivir”, de 1995, como de su disco homónimo “Ricky Martin”, de 1999, hasta el último “A quien quiera escuchar”, editado en 2015. Así, “Disparo al corazón”, que acaba de ganar el Grammy a canción del año, fue una de las más celebradas. Le siguieron las baladas eternas del cantante: “A medio vivir”, una de sus primeras lentos. “¿Una más?”, preguntó Ricky y la respuesta fue obvia. Un “sí” eufórico le dio la bienvenida a “Tu recuerdo”, “Eres el amor de mi vida”, “Fuego contra fuego”, “Fuego de noche, nieve de día” y “Vuelve” fueron los flashback románticos de la noche.

Sobre la mitad del show una avalancha de hits provocaron un frenesí caliente que desató al público: junto a su séquito de bailarines, con impronta de cabaret y una coreografía fabulosa presentaron “Adiós”, “1, 2, 3 María”, “La bomba”, “Por arriba, por abajo” y “La copa de la vida” pusieron a la salsa como leit motiv, trayendo los orígenes centroamericanos del cantante.

Uno de los momentos más emotivos del show fue un video de la fundación Ricky Martin que mostraba a niños salvados de la esclavitud, que generó el aplauso y admiración de sus fans.

La escenografía y las características técnicas del show incluyeron 250 luces móviles, 18 puntos de animación en el techo, 6 elevadores en el escenario, 11 camiones de equipo, luces de tecnología Chauvet y 5 pantallas gigantes. Son más de 90 personas las que forman parte de la gira provenientes de más de 14 países distintos. La banda conformada por 9 miembros y más 6 bailarines brilló en cada momento y no dio respiro.

Sobre el final llegó su último hit, “La mordidita”, que generó una explosión de ritmo y sensualidad y dejó con ganas de más. “Muchas gracias, hasta la próxima, Rosario”, dijo el astro que mañana se reencontrará con el público en lo que será su segundo show en Rosario.

Diario de una estrella. El cantante boricua aterrizó en Rosario el viernes a primera hora y se instaló junto a sus dos hijos y su multitudinario equipo en el hotel Pullman City Center Rosario, ubicado en Oroño y Circunvalación. Allí ocuparon 120 habitaciones. Pasó la noche del viernes en Rosario y el sábado voló en un avión privado a Córdoba para brindar su show programado, y regresó a Rosario apenas culminó el mismo. Ayer, fiel a su estilo, salió al parque del hotel para filmar y saludar a sus fans locales demostrando una vez más su carisma y humildad. El cantante realizó un detallado pedido de provisiones para su estadía en la ciudad pero sin excentricidades. Pero eso no fue todo, durante la tarde, además, estuvo realizando su rutina de entrenamiento en el Fitness Center del MOI Spa del hotel, el secreto de su figura escultural a sus 44 años.