MUSICA. DANIEL MELINGO REGRESA A ROSARIO PARA PRESENTAR LINYERA

Nuevos caminos para el vagabundo

En su nuevo disco, el sexto que aporta al género del tango-canción, el ex integrante de Abuelos de la Nada y Lions in love ratifica su condición de referente en la escena nacional, proponiendo además un nuevo ensamble sonoro.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Cuando en 1998 Daniel Melingo publicó sus Tangos bajos pocos habrán imaginado que el ex Abuelos de la Nada y Lions in love iniciaría un camino firme dentro de un género al que arribaba desde los márgenes. En medio de escena tanguera que se nutre de fusiones y estéticas diversas, Melingo goza hoy de un reconocimiento ganado a fuerza de discos, en una lista que –tras la edición de Ufa, Santa milonga, Maldito tango y Corazón y Hueso– encontró en Linyera un nuevo rumbo. A más de cinco años de su última actuación en la ciudad, el cantante y clarinetista regresará con la intención de estrenar las canciones de su último disco junto a Muhammad Habibi (guitarra eléctrica, serrucho y coros), Juan Ravioli (sintetizadores y guitarra de doce cuerdas), Gustavo “El Marqués” Paglia (bandoneón), Pato Cotella (contrabajo), Gonzalo Santos (guitarra criolla, trompeta y flugelhorn) y Pepo Onetto (piano), en un show que dará comienzo a las 21.30 en Sala Lavardén, Sarmiento y Mendoza.

Y no es una presencia menor la de Onetto, en cierto modo responsable de ampliar el espectro sonoro que marca ese nuevo camino para Melingo, que reconoce: “Al sonido que ya teníamos le agregamos piano y guitarra eléctrica. Eso conforma el sonido de otra manera. Además Gonzalo toca guitarra criolla y también trompeta y flugelhorn, o sea que también le agrega otra sonoridad”. Con esa nueva paleta sonora, el cantante y compositor se permite releer también parte de su antiguo repertorio: “El concierto consta de todas las canciones Linyera, más una parte de viejas canciones, pero con esta nueva sonoridad”.

– En relación a esta nueva sonoridad, ¿qué te interesó particularmente al momento de pensar en incluir al piano?

– Fue surgiendo en el laboratorio que es para mí grabar un disco nuevo, fue surgiendo de experimentos. En un momento convocamos para una canción a Alejandro Terán con su ensamble (con cuerdas, arpa, piano, flautas graves) y el pianista que incorporó para la grabación fue Pepo, a quien en las horas sobrantes de esa gran sesión le mostramos otras canciones. En ese momento automáticamente comenzó a garabatear situaciones en el piano, que era un instrumento que quería poner, pero tenía que dar con el pianista. Porque el piano tiene versatilidad, sobre todo porque el repertorio de Linyera transita diferentes ritmos, y el piano me da una posibilidad, algo que veía un poco más estrecho con el sonido más guitarrero, más barrial, de Guardia Vieja, que venía sosteniendo hasta este momento.

– En este sentido, algo que has mencionado en otras oportunidades es que entendés al tango como un espacio en el que pueden aparecer otros géneros. Un concepto que suele asociarse más al jazz.

– Tal cual. Y al rock también le pasa. Yo aprendí del rock la posibilidad de fusionar diferentes corrientes, géneros, músicas, ritmos, compases diferentes. Aglutinados o fusionados por medio del rock. Eso fue lo que aprendimos en la práctica, inclusive con Los Abuelos de la Nada. En un momento se me transformó la pregunta: ¿qué pasaría si conociendo y adentrándose en el tango y la milonga se aglutinaran ahí las diferentes corrientes musicales? Ahí se me contestaron varias preguntas. Y en la práctica es el experimento que estoy haciendo, transitar en un ritmo o en otro, o bien hacer un ida y vuelta con instrumentos que podrían ser del jazz o de la música clásica.

Con casi cuarenta años de trayectoria compositiva, Melingo ha dedicado algo menos de la mitad a enriquecer al tango-canción, encontrando en Luis Alposta al socio ideal para su búsqueda. “Yo puedo decir que tengo la alegría y suerte de poder colaborar hace muchos años en muchos tangos con mi socio que es Luis, que es vicepresidente de la Academia de Lunfardo y poeta lunfardo en acción –reconoce el compositor–. Al día de hoy estamos trabajando nuevo material para el año que viene, es un poeta que habiendo colaborado nada más ni nada menos que con Osvaldo Pugliese, con sus letras a Edmundo Rivero, a Rosita Quiroga, tiene una larga tradición de letrista. Luis es una pieza fundamental para mí, para estos tangos”.

Mientras tanto, y con una gran recepción de la crítica, Linyera sigue reforzando el reconocimiento a Melingo como autor tanguero, en una escena que sigue ampliándose sin temor a la mirada censora de los tradicionalistas, a los que Melingo define como “un núcleo muy estrecho, imperceptible”. “Es más la sombra que dejó ese grupo de personas reaccionarias que las que realmente hay”, analiza, y concluye: “Los oídos hoy están mucho más abiertos que hace treinta años, que es cuando comienzo con la fusión y mi interiorización con el rock, fusionando de la mano de Miguel Abuelo lo que hicimos a comienzos de los 80. Ahora ya pasaron muchas experiencias culturales en lo que refiere a música, a nuestra ciudad, a nuestro país”.