por Pedro Robledo

Las localidades para asistir al show de Yusa (Cuba) y Ana Prada (Uruguay) se agotaron previamente. Ante la alta convocatoria, el paisaje del teatro mostraba público sentado en el piso y sillas agregadas a último momento, los únicos sitios disponibles para que nadie quede afuera.

La propuesta se basó en buenas canciones propias, algunos homenajes y, fundamentalmente, en la conexión con el público, muy conocedor de las canciones y muy participativo durante todo el espectáculo. La comodidad que manifestaban las artistas, hizo que el tiempo se reparta entre canciones y diálogos improvisados.

Si bien el orden establecido de los temas no fue alterado, los discursos desopilantes le restaron formalidad al show, algo que forma parte evidente de los objetivos de la propuesta. Esa fue la clave del exitoso paso por Rosario ya que el numeroso público adhirió desde el inicio.

 

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