Sepultura O mais grande do metal

Por Hernán Osuna

 

“Under a Pale Grey Sky, We Shall Arise” (“Bajo un cielo gris, vamos a surgir”) gritaba Max Cavalera, al frente de Sepultura, en 1991, cuando la banda ya había tomado vuelo proveniente de su Brasil natal, y, vaya si surgieron. Hoy, más de 20 veinte años y 20 millones de discos después, la realidad de Sepultura es muy diferente.

 

Derrick Greene ocupa el rol de frontman -Max Cavalera se fue luego de Roots- y se ha establecido como un carismático líder capaz de amenazar a las masas con sus dos metros de altura y su voz gutural. Además lo respaldan seis discos, lo cual no es poca cosa. Igor Cavalera,el baterista original, se fue en 2006. Primero fue reemplazado por Roy Mayorga, (Stone Sour), y luego Jean Dollabella hasta que el año pasado le tocó ponerse los botines a Eloy Casagrande, un obús rítmico que rápidamente dejó los pañales (comenzó a tocar la batería a los 17 años), y se empezó a meter de lleno en el mundo de la percusión hasta llegar a tocar en el Modern Drummer Festival, el festival del rubro más prestigioso del mundo, girar con Andre Matos (cantante de Angra) y cumplir el sueño del pibe: tocar con sus ídolos de la infancia. De esta manera, de la alineación clásica quedaron Paulo Pinto Jr. (bajo) y Andreas Kisser (guitarra) como caciques de la tribu.

 

Toda esta etapa de transición le inyectó vigor a Sepultura, una agrupación que, pese a las circunstancias económicas que imperaban en Belo Horizonte (su ciudad natal) en los años 80, se dio el lujo de convertirse en un gigante del metal internacional a base de una mezcla de subgéneros como thrash, death e industrial con una pizca de ritmos nativos brasileños. Es la banda metálica más importante de Latinoamérica y uno de los más grandes exponentes de su género. El sueño americano, pero hecho en el país del ordem e progresso.

 

“Hotel Cristóforo Colombo, buenas tardes”. Eran las 14:45 de la tarde del lunes 15 de octubre y el conserje del hotel cuatro estrellas ubicado en el corazón de los bosques de Palermo, Buenos Aires, atendía el teléfono. Minutos después, el llamado se transfiere a una habitación y del otro lado de la línea sueltan un “Hola!”. Momento, ¡es Andreas Rudolf Kisser!. Sí, el tipo que tanto vimos en pósters y en remeras está ahí, hablando en un claro portuñol. Así que manos a la obra: a encender el grabador.

 

Antes de que el combo carioca venga a desplegar su jogo bonito el jueves en el Dixon con el fin de presentar Kairos y todos los clásicos, RosarioRock.com aprovecha entonces la charla con su guitarrista para conocer un poco acerca de la actualidad del grupo. Los temas son varios: la relación que la banda mantiene con el público argentino, las giras maratónicas a lo largo del planeta, el buen momento tras la edición de Kairos, los ritmos de Eloy Casagrande, la actualidad de Brasil con el gobierno de Dilma Rouseff y muchos más. En un marco distendido, Kisser demuestra que no sólo es uno de los guitarristas más reconocidos del thrash metal sino que fuera del escenario es un verdadero caballero. Eso sí, ahí arriba asusta. Sin más, la entrevista con Andreas Kisser, los riffs más venenosos de todo Brasil y el encargado de las seis cuerdas de la to Sepultura

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